martes, 9 de marzo de 2010

Un mundo feliz sin soma


"las sociedades occidentales se rigen por la creencia de que la modernidad es una condición única, algo que es en todas partes igual y siempre benigno" John Gray

La idea del progreso hoy es implantada por las potencias mundiales; un mundo feliz es un mundo que progresa y la idea del progreso no es concebida como algo relativo, ni como debería de pensarse de acuerdo a la cultura, por el contrario,este va marcado por el modernismo y los avances que propone el primer mundo. Pero más allá de de la falta de pertenencia hacia la cultura propia de los países en vías de desarrollo, el problema es otro; éste radica en la sociedad de consumo, pero no en aquello que una persona del tercer pueda llegar a comprar, sino en aquello que no puede adquirir, precisamente porque no tiene los medios para hacerlo.

Pero el soma que planteaba Huxley para el futuro es casi una metáfora de la realidad del presente. Sí, es cierto, nadie nos da la tableta del soma, al menos no de forma física; ahora nos obligan a comprarla, a sentirnos inútiles sino se adquiere un producto nuevo. que el mundo no reconozca el concepto de soma no significa lo hayamos probamos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Miedo a escuchar

Era como si sus palabras llegaran a mis oídos y penetraran de tal forma que era imposible no aterrarse y casi doblegarse ante ellas.

Cuando estaba pequeña siempre lloraba por el mismo motivo, motivo que ahora era imposible de negar, aunque a diferencia de mis perturbadores llantos; esta era una realidad donde no había apoyo de ninguna clase. La idea seguía retumbando en mi mente y nadie lo comprendería, después de todo era un problema de todos pero ninguno quería echarse la culpa.

Justo aquel día me había sentido sola, perdida, incomunicada y desubicada. "Nadie escapa de esto" había sido la frase final de aquella predicción; sus palabras daban vueltas en mi mente, las cosas se complicaban para mí, además lo que pasaba en el exterior no me hacía sentir más fuerte, por el contrario, me sentía indefensa y en un campo de guerra, pensaba en cómo sería perder a mi familia en una situación similar; era como si mi habitación fuese una trinchera y cada individuo cercano fuese mi enemigo.

El movimiento de cada objeto me hacía sentir un profundo deseo de llorar y traía a mi mente una serie de cuestionamientos que sólo conseguían ahogarme, pero tenía algo claro, estaba sola en la ciudad perdida.

Consuelo


Era como si después de tantos años volviese a vivir, su apatía a todo lo que pudiera generar un buen recuerdo había sido suprimido de su mente después de la separación con su esposo; pero estoy segura de que ese día ella volvió a vivir.
Nos encontrábamos en el ático reunidos viendo el lamentable estado en que se encontraba la abuela, lo más triste es que nadie parecía escuchar aquellas envolventes y reveladoras palabras de la abuela; nadie, incluso Consuelo que andaba totalmente calmada con aquel escalofriante suceso.

Recuerdo que luego bajamos a la sala para que la abuela pudiera descansar; pero antes de bajar había pedido que dejáramos sonar la radio en el cuarto de abajo, de forma obediente hicimos lo que pedía. Muchos fueron a la cocina por café, otros sólo salieron al jardín, en ese momento Consuelo y yo quedamos en la sala a merced de lo que quisiera sonar en la radio; era cierto que yo era sentimental, pero todos estábamos contagiados de este mismo deseo de llorar ante la posibilidad de perder a nuestro miembro mayor; todos excepto Consuelo que desde las últimas palabras de su ex marido había quedado sin ninguna emoción, según decía mi madre eso era fortaleza pero aquellos consejos de mujer resentida que solía darle a las casadas ponían en duda su verdadera intención.

Hubo un momento de silencio, y luego ocurrió. Era el sonido de un piano, era una melodía de Aznavour; por un breve instante el tiempo se congeló y luego del rostro de Consuelo, dos lágrimas se deslizaron. Era obvio que todo el tiempo que trató de negar sus emociones ahora se hacía presente en una canción, el piano nos acogía y nos hacia una sola, las dos sabíamos que la canción tenía una connotación especial en nuestras vidas; el momento parecía mágico, lo que no sabíamos era qué tipo de magia usaba el azar en aquel momento.

Sin poder dar marcha atrás sólo me miró y se dejó llevar por la música, ella había vuelto a vivir, y aunque parecíamos ignorar la historia de la canción, sabíamos que era ésta un recuerdo de la época en la que cada una pudo vivir su propia historia ya fuese filial o amorosa.

En el momento en el que Consuelo lloró, Lamentablemente la abuela murió, nadie sabe lo que pasó en la sala, pero yo sé que a pesar de la muerte de la abuela Consuelo volvió a vivir.

jueves, 18 de febrero de 2010

¿De qué hablamos?

¿Qué se pasa por la cabeza de cada persona cuando habla? Es evidente que podemos pensar antes de decir las cosas, de ahí a que pocos suelan hacer esta práctica es otro tema; por lo general ocurre que pensamos lo que vamos a decir en situaciones donde el tema lo requiera o donde el receptor sea una persona con la que no se puede estar relajado. Pero cuando nacen temas en medio del coloquio; entonces nadie piensa, sólo actúa.

Aquellas charlas que sostienen las personas de otra generación que no parece ser la nuestra, tienen un toque más útopico que el de ésta. Nosotros ya no hablamos de terminos desconocidos; en cambio seguimos hablando con palabras que nadie entiende y es justo aquí cuando nace la segunda pregunta: ¿Por qué el ser humano tiende a hablar de palabras que no existen?

Como si no bastara ya el hecho de hablar de paz, justicia o perfección, cada quien intenta darle un significado a estas comunes palabras;y en el peor de los casos se hacen afirmaciones como "sólo Dios es perfecto". ¡Pero si no se sabe qué es perfección! en cambio en casos más deprimentes salen a la calle a protestarle al aire por la "paz" ¿qué es paz,tres letras, un sonido? y en casos de ingenuidad o desesperación la gente acude a tribunales,reclamando derechos (que por cierto no existen) ante alguien que no le importa mucho lo que pasa con aquel que reclama justicia.

El escrito,por cierto, no tiene intención alguna; pero es bueno cuestionarse sobre esas largas charlas en las que todos afirmamos tener la razón sobre un fenómeno que no ha existido y no va a existir.

viernes, 12 de febrero de 2010

El telón


Jugamos a hacer teatro, jugamos a ser actores; mientras la ansiedad consume el tiempo y fingimos no permanecer en el mismo recinto; fingimos ser desconocidos con encuentros casuales.Lo que aumenta el reto de acercarse al otro,de hablar.

Jugamos a hacer teatro, pero no tenemos escenarios y las escenas son sólo breves momentos que transcurren en cada encuentro. El verdadero cuestionamiento es ¿Cuál es la realidad de los actores si sus libretos se confunden con la vida misma?

jueves, 11 de febrero de 2010

La silueta perdida

Se pierde tu rostro, se esfuma entre los días y las nuevas caras que parecen mostrar ansiedad ante la posibilidad de nueva carnada. Se va entre la niebla de la ciudad perdida y poco a poco una voz, tu voz, se convierte en lo que debería ser una imagen y ya no hay más sonrisas ni más besos y sólo entonces logramos descubrir que ya no somos lo que éramos. Pero nace un juego, juego de adivinanzas, de palabras, y parece que ganara el que sepa quién se difumina primero en el lienzo que el pintor desechó.

Se pierde tu rostro y es como si después del abismo no quedara nada de lo que parecía estar esperando; los espejos ya no reflejan tu rostro, rostro que ya no existe porque al pasar de los días se desvanece entre el humo, la ansiedad, el licor y un vaso de vino que sólo espera las expectativas del nuevo mundo.

Se desvanecen tus manos, esas que se unieron para levantar al otro; y ya no veo el rostro que se perdió tras las largas charlas sin palabras.

Se pierde tu rostro, se esfuma entre los días y las largas noches, se pierde tu rostro y mi mente parece no recordarlo.

lunes, 1 de febrero de 2010

Alicia

I
El pecado no se cometió en el beso mismo, sino en el acto anterior y posterior a él; pues el primero venía cargado de un deseo por lo irresistible, por aquello que se hacía llamar prohibido; lo segundo quedaba como un inmenso recuerdo y el grato cinismo que, de ahora en adelante, la acompañaría en cada palabra que quisiera expresar para aquel que se había empeñado en no recordar en el mismo momento en el que esos labios ajenos, prohibidos y tentadores la provocaron tanto como su sonrisa maliciosa incitaba a aquel juego a seguir adelante.

Pero el juego había terminado - o eso parecía- y ya no quedaba más de aquella magia que había nacido desde la noche en que sus cuerpos parecían uno solo; pero que el azar o el destino, no había dejado que aquello se consumara en un acto tan profundo como el deseo mismo. Ahora sólo quedaba aquella realidad que ni borrandose Alicia la memoria lograría quitar el sabor de aquella boca.

Contrario a todo lo que le había enseñado la buena moral, Alicia no sentía culpa alguna, pues sabía que sólo de sus labios podría salir una verdad y ella podría inventarse o mejor podría elegir cualquier verdad. Además la fidelidad no era un acto meramente carnal; y si parecía confundida era sólo por causa de llevar mucho tiempo entre lo prohibido y lo que parecía ser aceptado.